El Pensamiento Indígena y los Valores Humanos

(*) M. Marcos Terena

“¡Caminamos hacia el futuro en las huellas de nuestros antepasados!” – Así es como iniciamos la reunión de la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo, RIO-92.

Generalmente nuestra filosofía indígena y nuestra forma de vida son siempre vistas como un almacén de poesía, alegría y no como un modelo de vida material y espiritual, que incluye incluso nuestras incertidumbres o contradicciones.

Sin embargo, observamos que el mundo que nos rodea con argumentos y visiones de paz, sustentabilidad y desarrollo, siempre justifica sus errores a través de la destrucción de valores humanos o ambientales, de conceptos jurídicos y científicos de modernidad y riqueza.

El gran valor humano de los Pueblos Indígenas nace de su bioma, de su territorio y con ello, de demostrar que el Gran Espíritu nos hizo distintos, diferentes y con derechos a un modelo de vida que proviene de nuestro hábitat cultural, sea éste ambiental, humano o espiritual. Quizás este sea el gran valor indígena como aporte al llamado “mundo mejor”, ya que el 80% de la biodiversidad mundial, por ejemplo, aún sobrevive en estos territorios gracias a prácticas ancestrales colectivas o actos recíprocos.

Pero, ¿dónde estamos los indígenas en este mundo con más de mil millones de habitantes?

¿Qué significa la ancestralidade durante estos más de 500 años? ¿Dónde está este conocimiento tan diferente capaz de cambiar el mundo de la guerra o de alimentar a ricos y pobres?

Uno de los principios indígenas más comunes seria el símbolo de una nueva luz, de un fuego que ilumina nuevos caminos, el fuego sagrado.

Nosotros los pueblos indígenas percibimos un mundo de incertidumbre y una civilización que no funcionó, pero queremos hacer realidad nuestros sueños de un mundo mejor y cremos que esto debe ser compartirlo. Por eso es necesario promover el cruce de ideas y pensamientos a través de nuestro corazón y en conexión con el corazón de la Madre Tierra, ya que con esto ciertame iremos por buen caminho.

Es necesario reunir instrumentos entre los valores sagrados de la ascendencia existente en los más diversos biomas de los Pueblos Indígenas, y la modernidad, la educación y su tecnología en los centros urbanos.

Solo el Fuego Sagrado puede mostrarnos que este encuentro es posible, y que no significa unidad, sino unión de corazones.

Los sabios indígenas están en sus comunidades cantando y esperando que llegue este momento.

La enfermedad de la COVID19 se ha extendido por la humanidad y ha sacrificado muchas vidas, incluidas las indígenas. No ha sido solo un momento de pandemia e incertidumbre, sino de un cruce hacia nuevos tiempos.

Sí creemos en esta alianza, en estos sentimientos de reciprocidad, necesitamos iniciar estos procesos educativos, no solo en escuelas y universidades, sino con una educación que no se mida con buenas calificaciones, sino con nuestra calidad de vida.

El Fuego Sagrado existe y necesita ser encendido en nuevos corazones.

¡Será um impulso real basado en los conocimientos ancestrales para la dignidad humana del futuro, tal como hicimos en RIO-92!

 

(*) M. MARCOS TERENA – Miembro del Consejo de Ancianos de Sacred Fire Foundation, es indígena Terena de Brasil, de la tradición Xumono de conocimientos tradicionales.

 

 

 

Indigenous Thought and Human Values

(*) M. Marcos Terena

“We walk into the future in the footsteps of our ancestors!” – This is how we started the UN meeting on Environment and Development, RIO-92.

Generally our indigenous philosophy and way of life are always seen as a storehouse of poetry, of joy, and not as a model of material and spiritual life, which includes even our uncertainties or contradictions.

However, we find that the world around us with arguments and visions of peace, sustainability and development, always justifies its mistakes through the destruction of human or environmental values, through legal and scientific concepts of modernity and wealth.

The great human value of Indigenous Peoples comes from their biome, from their territory and with it, from demonstrating that the Great Spirit made us different, different and with rights to a model of life that comes from our cultural habitat, be it environmental, human or spiritual. Perhaps this is the great indigenous value as a contribution to the so-called “better world”, since 80% of the world’s biodiversity, for example, still survives in these territories thanks to collective ancestral practices or reciprocal acts.

But where are the indigenous peoples in this world with more than one billion inhabitants? What does ancestral wisdom mean during these more than 500 years? Where is that knowledge so different capable of changing a world of war or of feeding the rich and the poor?

One of the most common indigenous principles would be the symbol of a new light, of a fire that lightens new paths, the sacred fire.

We, the indigenous peoples perceive a world of uncertainty and a civilization that did not work, but we want to realize our dreams of a better world and believe that this must be shared. That is the reason why it is necessary to promote the cross-pollination of ideas and thoughts through our heart and in connection with the heart of Mother Earth, because with this we will certainly take the right path.

We need to gather tools from the sacred values of the existing ancestry in the most diverse biomes of the Indigenous Peoples, and modernity, education and their technology in the urban centers.

Only the Sacred Fire can show us that this encounter is possible, and that it does not mean union, but oneness of the hearts.

The indigenous sages are in their communities singing and waiting for this moment to come.

The COVID19 disease has spread to humanity and has taken many lives, including indigenous lives. It has been not just a moment of pandemic and uncertainty, but a crossing into new times. If we believe in this alliance, in these feelings of reciprocity, we need to initiate these educational processes, not only in schools and universities, but with an education that is not measured with good grades, but with our quality of life.

The Sacred Fire exists and needs to be lit in our hearts.

It will be a real advancement based on ancestral wisdom for the human dignity of the future, as we did in RIO-92!

(*) M. MARCOS TERENA – Member of the Elder Council of the Sacred Fire Foundation is an indigenous Terena from Brazil, from the Xumono tradition of ancestral wisdom.

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